jueves, 5 de abril de 2012

La misoginia de Diego Valderas




Desafortunadas palabras del Coordinador General de Izquierda Unida de Andalucía Diego Valderas Sosa. No se le ha dado apenas publicidad fuera de la web, no sé si porque el asunto de las mujeres no interesa (lo suficiente). En todo caso, es espeluznante descubrir la misoginia que impera todavía en nuestra clase política, que debería ser un ejemplo para la ciudadanía. Esta tendría que ser la diferencia entre ser o no ser parte integrante de las personas que están gobernando o que lo pretenden. En la época clásica se decía que sólo las que eran sabias deberían dedicarse a ello. Personas que con sus conocimientos, con su sabiduría surgida de la experiencia, de la capacidad para ver más allá, para desentrañar y descorrer los velos de la ignorancia, podrían ir produciendo mejoras, haciendo un positivo liderazgo vacío de egoísmos, de privilegios personales, que sirviera de modelo para el resto de la población. Seres ejemplares.



Es evidente que tanta perfección no existe y que tampoco podemos pedir tanto, pero... de ahí a lo que tenemos que "tragar" día a día mientras comemos, conducimos, siesteamos... es demasiado fuerte en ocasiones.

Y es ésta una de esas ocasiones en la que me pregunto qué clase política tenemos que soportar. Curiosamente, las dos últimas entradas tienen que ver con el mismo tema. Diferente ideología, mismo asunto: la misoginia.

Que el patriarcado ha concebido el cuerpo de las mujeres como propiedad de los varones es conocido por todas y por todos. Esto se ve en los apodos y calificativos que se pone a políticos y a políticas. Desde luego, hay diferencia en cuanto al sexo. Así, si eres mujer poco agraciada lo tienes crudo, porque se va a criticar antes (mucho antes) tu aspecto que tu trabajo. Recuerdo el asunto de la cazadora de Trinidad Jiménez en los carteles de unas elecciones. O la sorna que producía nuestra Vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, que, por cierto, ha sucumbido a las presiones y ha acabado en quirófano (también ella).

Ahora le ha tocado a la Delegada de la Consejería de Educación en Cádiz Blanca Alcántara. Diego Valderas, a micrófono abierto sin saberlo, se refiere a ella como "la de las tetas gordas". Se puede ver en el vídeo que circula por internet cómo al Coordinador de IU Cayo Lara no le parece mal, más bien le ríe la gracia, actitud típica entre muchos varones. Un Diego Valderas que, como muchos otros políticos y hombres, se permiten hacer unas valoraciones enormemente despectivas hacia el físico de las mujeres sin mirarse a sí mismos.


¿Una Sra. Delegada de Educación puede reducirse a unas tetas? El Sr. Valderas, a preguntas sobre sus palabras, ha dicho que no le parecen suficientemente graves como para pedirle disculpas...

Aquí tenemos un ejemplo más de la necesidad de hacer un trabajo interior serio, como hacemos muchas feministas, porque a todos y a todas se nos escapa el machismo de vez en cuando, o demasiado a menudo, según la concienciación igualitaria que tengamos, pero con matices:
  1. Estando en política, el nivel de concienciación tiene que ser mucho mayor.
  2. Por respeto, por ejemplo, por ética y por estética, debemos reconocer nuestro error y pedir las oportunas disculpas; en este caso, a la persona víctima del comentario y a todas las mujeres, hartas ya de tener que escuchar comentarios degradantes.

Recomiendo leer:
  • Declaraciones de Rosa Aguilar: El Mundo
  • "Ningún político hace metáforas con la cama para referirse a un hombre": El Mundo



EL FUTURO SERÁ FEMINISTA



1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo con la valoración que haces de los exabruptos de Vaderas,parece mentira que esté en una partido de izquierdas que viene del PCE,donde las mujeres fueron un valor muy importante,qé pensaría Dolores Ibarruri de esto?,no basta con pedir perdon(aunque sea necesario)es que duele que lo piensen y que lo digan.
    Totalmente de acuerdo con Rosa Aguilar,faltan argumentos y sobran palabras.
    Decir:se ha mirado él,cómo es?,sería caer tan bajo como él.Y no,a la gente se la mide por sus ideas y por los argumentos con que las defiende,sin necesidad de caer en otras actitudes.(Vuelvo de nuevo,sin irme,gracias).

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