martes, 2 de octubre de 2012

Guatemala: un paraíso, si le dejan




Recientemente he viajado a Guatemala, y me gustaría hacerle un homenaje a este maravilloso país.




Guatemala no conoce la "morriña". Sin embargo, es un país que te penetra hasta los huesos. En ella te encuentras con pueblos llenos de cultura indígena entremezclada con la otra, la impuesta...






...con una naturaleza rica y exhuberante para la vista y el oído: árboles, plantas, insectos, monos, cocodrilos, playas, ríos, lagos, volcanes...






 


En Guate, los perros son los dueños del asfalto. Reposan tranquilamente en el centro de las carreteras ajenos al tráfico que pasa a su lado.








El mundo del "paseante" por el país es demasiado supeficial para conocer los entresijos sociales, pero suficiente para reconocer la sana inocencia de muchos de sus habitantes que, con escasos recursos económicos, bajo nivel cultural y unas tradiciones que encorsetan, se abruman con nuestro mundo de mayor libertad personal.



Y, aunque cuesta conectar, se alegran de que lo intentemos con ellas y  ellos.








Guatemala posee un duro presente fruto de un difícil pasado: terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones y guerras.









Como dice Rigoberta Menchú, han sufrido una doble violencia en los últimos 500 años:
  • La llegada de afuera.
  • La ejercida desde dentro por una parte de su propia población en una cruenta guerra civil de más de 30 años, provocada por el temor, desde fuera y desde dentro, de que este país consiga la libertad que se merece y con un reparto equilibrado de sus tierras.



Sus mujeres, a fuerza de tanto trabajo, aparentan tener veinte años más (no pasa lo mismo con los hombres).








Sus vidas son terribles en demasiadas ocasiones: son violentadas y masacradas en unas dimensiones que superan con mucho a otros países.

Los feminicidios en Guatemala son escalofriantes. Según la ONU, entre enero y agosto de 2011 murieron asesinadas 448 mujeres:
  • 56 mujeres asesinadas cada mes
  • Casi 2 mujeres cada día
En un país de sólo 14 millones de habitantes (el 30 % de España)





Los estereotipos de género varían con cada cultura, no hay más que ver esta imagen.




Su espiritualidad, proveniente del mundo maya, unida, supongo, a la energía que surge del suelo volcánico, crean una percepción de altísima energía en varios lugares. El lago Atitlán es un ejemplo de ello.

Todavía ando por ahí, vagando por sus orillas.


El lago Atitlán es una caldera entre volcanes, lo que le aporta una extraordinaria belleza. Tiene una ciudad maya sumergida, y posee una leyenda sobre un pequeño montecito llamado el "cerro del oro". Se dice que existen unos seres que aparecen cada vez que alguien quiere hacer algo turístico en él, con la intención de evitarlo, para que se mantenga virgen. Por allí anduvo el autor de "El Principito", que se inspiró en él para comenzar su libro:


















Este mágico efecto, al que no encuentro explicación por estar poniéndose el sol a nuestras espaldas, nos deleitó una tarde y sigue haciéndolo cada vez que veo la foto. Dado que los haces de luz parten del "cerro del oro"...¿tendrá que ver con su leyenda?





Las ceremonias mayas son llevadas por guías espirituales (Nanas las mujeres y Tatas los hombres), y en ellas reconocemos el respeto de estas mujeres y hombres por la naturaleza.





  


Paralelamente a la violencia, y a los odios y rencores que quedan de aquella horrible guerra, el país está plagado de frases positivas y educativas que demuestran que van surgiendo personas que valoran y luchan por la paz, la igualdad, la solidaridad y la educación sana de sus niñas y niños. Ésto proporciona un gran contraste y visibiliza el esfuerzo por salir de tanta negatividad (si les dejan).







"¿Quién pretende ignorar las diferencias biológicas entre el hombre y la mujer? Lo que niega el feminismo, o más bien lo que objeta, es que las diferencias sean, en sí mismas discriminatorias. Diría que el feminismo significa precisamente esto: la afirmación de que el ser mujer no debe constituir una inferioridad social.

[...] Si una mujer no quiere ser mujer es, en cierto modo, antifeminista pues está admitiendo implícitamente una condición que se niega a asumir, y justificando así las teorías sobre su inferioridad."
Alaíde Foppa (Revista Fem), según la autora Gida Salinas en el libro "Alaíde Foppa. El eco de tu nombre".


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Antigua y uno de sus volcanes


"Cuando se haga la historia de la guerrilla centroamericana, habrá que señalar como un hecho nuevo la activa participación de las mujeres en la lucha. La guerrillera es un personaje muy diferente a la soldadera; la guerrillera no es la mujer que va detrás de su hombre; es la muchacha que camina al mismo paso que los demás, que a veces va delante, que corre los mismos riesgos y sufre las mismas penas. Hoy conocemos ya muchos casos de la guerra en Nicaragua y empiezan a conocerse los de El Salvador.

Cuando se haga la historia de la guerrilla gualtemalteca habrá que señalar como un hecho nuevo en la historia de América la activa participación de los indígenas, y como un hecho aún más extraordinario, la activa participación de las mujeres indígenas. No son pocas ya las que dejan sus huipiles recamados para entrar en la lucha clandestina. Y no son pocas las que han sido vejadas, violadas, asesinadas por el ejército represor."
                                                              
Alaíde Foppa, detenida por el ejército y "desaparecida" en 1980 en Guatemala, con 66 años, por el gobierno del dictador Romeo Lucas García.

"Un ser
que aún no acaba
de ser...
No la remota rosa angelical
que los poetas cantaron.
No la maldita bruja
que los inquisidores quemaron.
No la temida y deseada prostituta.
No la madre bendita.
No la marchita y burlada solterona.
No la obligada a ser bella.
No la obligada a ser buena.
No la obligada a ser mala.
No la que vive porque la dejan vivir.
No la que debe siempre decir que sí.
Un ser que trata de saber quién es
y que empieza a existir."

Mujer, de Alaíde Foppa (poetisa, escritora, feminista activa, crítica de arte, catedrática de literatura en la Universidad; pierde a dos hijos y a su marido en la guerrilla y ella misma es posiblemente torturada y asesinada). Se implicó en la consecución del reconocimiento mundial de Rigoberta Menchú.







3 comentarios:

  1. Hola Asun, hacia tiempo que no entraba. Interesante, triste, me rebela...casi todas tus "reacciones" surgen al ver el educativo y curioso viaje que has hecho a Guatemala....Solo queria hacer un comentario, porque hay una cosa con la que no estoy de acuerdo. O quiza no lo he entendido bien. Cuando Alaide Foppa habla de que renunciar a ser mujer es antifeminista, yo no opino igual; porque creo que la libertad y la tolerancia estan por encima de las banderas que ya de por si, encierran cierto dogmatismo. Soy feminista y lo vivo como algo consuetudinario y casi obligado por la, mi, naturaleza. Pero no está reñido, renunciar a ser mujer con defender sus derechos. A quién se refiere: a las transexuales? a las que renuncian a la estética femenina? a las que no siguen los roles de mujer?....Siempre recuerdo las feroces críticas que Michael Jackson recibía, como si fuera del Ku Klux Klan, por palidecer su piel (que luego no queda claro si tenía vitíligo, o cualquier otra afección...). Y no comprendía cómo uno debe renunciar a su libertad para servir de estandarte a ideolologias.

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  2. Hola, Ana. Muy agradecida por tu interesante comentario, con el que estoy totalmente de acuerdo. Dudé en poner una de las frases De Alaíde, aquélla en la que habla de ser femenina. Finalmente, opté por dejar la frase, porque yo creo que a veces tenemos que transcender las palabras, y creo también que quizás mezcla femenina y mujer como si fueran lo mismo, lo cual, como sabemos, no tiene por qué serlo.

    Sin embargo, con la idea de no dejar de ser mujer sí estoy de acuerdo, sin olvidar que hay otras formas de sentirse que no sean mujer y hombre. Pero para tratar de conseguir la igualdad tenemos que hablar de hombres y de mujeres, porque la discriminación está en ser mujer. Además, pienso que ella se está refiriendo a quienes dicen que las feministas reniegan de su sexo, que quisieran ser como los hombres, a lo que explica que, precisament si quisiéramos ser hombres estaríamos despreciándonos como sexo, por lo que no seríamos feministas.

    Bueno, esta es mi interpretación y mi punto de vista, pero habrá tantas maneras de verlo como personas.

    Espero tu siguiente comentario si quieres enriquecer la conversación con algún otro matiz.

    Un abrazo.

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    1. Al leerte ahora con el paso de los días, creo que sí, que puede ir por ahí lo que dice. Ella misma dice, "en cierto modo" no lo afirma categoricamente y tu comentario me hace dudar...y pienso que en determinados casos que yo desconozco, habrá paradoja y su frase será aplicable ahí al cien por cien.

      Lo ideal es defender la igualdad desde tu diferencia. Siendo mujer, sintiendote mujer, siendo femenina, mejor!...claro. Pero, la igualdad, el feminismo, se puede enarbolar desde el bando contrario. Siendo hombre, o siendo lo que uno quiera ser...es decir, no comparto lo que tú eres, no quiero ser cómo tú, pero defiendo tu derecho a serlo. Algo así como lo de Voltaire...

      Gracias a tí siempre!

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