sábado, 13 de octubre de 2012

Protohistoria del feminismo: Christine de Pizán


Cristina de Pizán en su estudio (1364 - 1430)

Cristina de Pizán, primera escritora profesional, y feminista.


El feminismo es una teoría y práctica política, es un teoría de pensamiento y un movimiento social. Es una ética y una forma de estar en el mundo.

Y como muy bien dice Nuria Varela, el feminismo es impertinente porque cuestiona el orden establecido. Así es. No ha existido ninguna otra revolución o movimiento social justo que haya sido tan despreciado tras casi tres siglos de existencia. Nombrar el feminismo implica disparar unos resortes instantáneos en hombres y en mujeres. Proclamar "yo soy feminista" es, por tanto, un acto revolucionario al que invito desde aquí a participar.


Cristina de Pizán nació en Venecia, y se traslada a París con cuatro años de edad porque el rey Carlos V de Valois reclama a su padre con el fin de que le facilite una cultura y un entorno humanista propio del Renacimiento que iba surgiendo en Italia.Tomás de Pizzano, sabio, astrólogo y médico, termina siendo consejero científico del rey, y su hija es educada exquisitamente en una corte de ambiente humanista, que fue la nueva forma de ver el mundo y al ser humano, sustituyendo el teocentrismo medieval por un nuevo antropocentrismo. Fue el paso del feudalismo a la Edad Moderna, el ascenso de la burguesía y el inicio del capitalismo.

El humanismo, movimiento cultural laico, desarrolló un programa educativo específico para las mujeres que pudieron seguir algunas mujeres laicas de las clases dominantes, consistente en seis disciplinas:
  1. El triviun: gramática, dialéctica (y retórica para los varones).
  2. El quadrivium: geometría, astronomía, aritmética y música.
La retórica, disciplina considerada fundamental para la formación humana (mejor dicho, de los hombres) por facilitar el desevolvimiento público, estaba prohibida para las mujeres, condenándolas al silencio público. Un silencio que Cristina rompió, interviniendo en espacios públicos.
Impartiendo en una cátedra ante un grupo de hombres

Así como su padre le impulsa al estudio, su madre, hija de otro sabio (el anatomista Mondino de Luzzi), sin embargo, le dirige hacia las tareas del hogar propias de las mujeres de la época.

Se casa con 15 años y con 25 años se queda sin marido ni padre, con dos hijos y una hija, y con una corte venida a menos. Además, muere uno de sus hijos, y pasa varios años peleando por una justa herencia, mientras lo cual se encierra en su estudio (significa la conquista de un espacio femenino propio, donde desarrollar una actividad intelectual que más tarde reivindicará Virginia Wolf en su libro "Una habitación propia", cuya lectura recomiendo), donde realizará un intenso trabajo intelectual, escribiendo inicialmente baladas, que eran del gusto de nobles y alta burguesía, quienes le patrocinaban. Pero enseguida, movida por lo que ella sentía como una injusticia, la forma en que los hombres trataban a las mujeres en la literatura (y fuera de ella, supongo), llevada por un impulso político, inició una producción literaria que podríamos definir como feminista, siempre a favor de las mujeres. Con su trabajo mantuvo a su madre, hijos y una sobrina.

En esa época, a las mujeres les estaba vetada la carrera académica, y tenían tres opciones si querían dedicarse a la vida intelectual sin disponer de recursos propios:
  • La opción religiosa
  • La dedicación universitaria
  • La financiación a través de mecenas

    Cristina de Pizán enseña a su hijo, Jean de Castel

    Cristina participó activamente en la "Querella de las mujeres", debate que duró varios siglos sobre la condición femenina, llevada a cabo por intelectuales, y que por desgracia no consiguió nada nuevo, ya que terminó como comenzó: con la preeminencia de la tradición patriarcal.

    En 1405 escribe "La ciudad de las Damas", historia de las mujeres y alegato en su defensa.




    El libro comienza contando que, estando en su estudio apenada por la lectura de los libros, "me preguntaba cuáles podrían ser las razones que llevan a tantos hombres, clérigos y laicos, a vituperar a las mujeres, criticándolas bien de palabra bien en escritos y tratados. [...] no hay texto que esté exento de misoginia. Al contrario, filósofos, poetas, moralistas, todos -y la lista sería demasiado larga- parecen hablar con la misma voz para llegar a la conclusión de que la mujer, mala por esencia y naturaleza, siempre se inclina hacia el vicio".



    Las tres virtudes visitan a Cristina . Razón la ayuda a comenzar la construcción de la ciudad


    Tras sentirse mal por ser mujer, se le aparecen tres virtudes laicas, Razón, Derechura y Justicia (frente a las teologales Fe, Esperanza y Caridad) para rehabilitar a las mujeres construyendo una ciudad habitada únicamente por las damas más brillantes de la historia, la literatura, la religión y la mitología (guerreras, sabias, profetisas, castas, santas, todas ellas presididas por la Virgen María). Recordando a Platón con su República, regida por filósofos.

    El material de construcción está hecho por el buen juicio y la experiencia de vida de tantas mujeres del pasado y presente; con sus acciones, proveen de ladrillos, y con la tinta (de escribir), la argamasa.  Primero se dedicaron a la "limpieza" del terreno, barriendo la "suciedad" de los ataques misóginos. Después, la "construcción" del edificio.

    Todas sus protagonistas salen de un libro de Boccacio en el que se trata a las mujeres como seres inferiores y que sólo valen cuando imitan a los varones, así como de otro de San Agustín.

    Reivindicaciones de la autora en su libro:
    • Niega: que las mujeres disfruten con la violación, que sean las causantes de la amargura en los matrimonios por naturaleza, y las afirmaciones misóginas de los escritores contemporáneos.
    • Afirma: la solvencia intelectual femenina y las dificultades que existen en el entorno para su formación.


    Cristina presenta su libro a Isabel de Baviera


    "La ciudad que fundarás con nuestra ayuda nunca volverá a la nada sino que siempre permanecerá floreciente; pese a la envidia de sus enemigos, resistirá muchos asaltos, sin ser jamás tomada o vencida.[...] Como te ha enseñado el estudio de la historia, el reino de Amazonia, creado hace tiempo como iniciativa de muchas y muy valientes mujeres que despreciaban la condición de esclavas, permaneció bajo el imperio sucesivo de distintas reinas, damas elegidas por su sabiduría, para que su buen gobierno conservara al Estado todo su poder. En la época de su reinado conquistaron  gran parte de Oriente y sembraron el pánico en las tierras colindantes, haciendo temblar hasta a los habitantes de Grecia, que eran entonces la flor de las naciones. Pese a tanta fuerza, aquel imperio, el reino de las Amazonas -como ocurre con todo poder- acabó por desmoronarse, de tal forma que sólo quedan en la memoria. Los cimientos y edificios de la Ciudad que has de construir y construirás serán mucho más fuertes."


    La Ciudad de las Damas se funda en el Campo de las Letras, y se construye con la azada de la inteligencia.

    "El valor no reside en la fuerza del cuerpo, sino que su sede se esconde en el corazón y la conciencia. Así se ven muchos hombres altos y fuertes, pero cobardes y blandos, mientras otros, atrevidos y emprendedores, son bajos y débiles de cuerpo. [...] Se han visto muchas mujeres a lo largo de la historia que demostraron a las claras este valor, esta fuerza emprendedora para llevar a cabo las más audaces misiones, que suelen destacarse en los conquistadores y más afamados guerreros."


    Derechura conduce a las mujeres a las puertas de la Ciudad


    "Si la costumbre fuera mandar a las niñas a la escuela y enseñarles las ciencias con método, como se hace con los niños, aprenderían y entenderían las dificultades y sutilezas de todas las artes y ciencias tan bien como ellos."


    Cristina de Pizán fue una intelectual de alta talla que, con sus libros y su pensamiento igualitario, aportó un grano de arena en el comienzo de la teoría y práctica feministas. Su obra tuvo gran repercusión, se tradujo al inglés y holandés. Incluso Isabel I de Castilla tuvo en su poder un ejemplar del libro "El tesoro de la ciudad de las damas o libro de las tres virtudes".




    "Con Cristina, conmemoramos la construcción del sujeto político femenino, sabiendo que no es el final, sino el inicio del camino". 
    Montserrat Cabré Pairet


    Interesante para consultar: 


    Fuentes:




    4 comentarios:

    1. Todavia me es dificil contestarte,pro quiero que sepas que me estas tres últimas entradas me han gustado mucho.Tú viaje a guatemala,impresinante la descrpción.
      Muy bello y totalmente de acuerdo con el poema de Alaide Foppa,con la frase de Rigoberta Menchu y con Cristina de Pizán.
      Y tenemos que ir al s.XV,para encontrar cosas como que una mujer en una época,masculina,fué capaz de enviudar,sacar sus hijos adelante y hacer una profesion igual que cualquier hombre de la época y ver que era el inicio de la construcción del sujeto politico femenino.
      "la ciudad de las damas" es del 1405.
      Por ahora,gracias por abrirme a conocer mas cosas.

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    2. Respuestas
      1. Estupenda entrada Asun. Todas pensamos cuántas voces disidentes se habran callado con el tiempo, se las habrá llevado la historia por delante...

        Al principio de la entrada se nos anima a las feministas a visibilizarnos, a salir a la palestra, advirtiendónos de que no es fácil ir contra corriente. Pues bien, es curioso, pero a pesar del mundo global, de los medios de comunicación omnipresentes e instantáneos, del acceso a la cultura y a la información, si te proclamas abiertamente y con todas las letras "Yo soy feminista", más de uno, y de una, TODAVÍA, te mirará raro, te censurará, te tachará de "feminazi" (término torticero y machistisisimo que se utiliza perversamente) o sencillamente, como es habitual, no tendrá ni idea de lo que implica y te rechazará por creer que defiendes la desigualdad a favor de las mujeres.

        Es verdad, que el feminismo tiene un problema de comunicación o de... marketing. Porque hay mucho...."intrusismo osado y frívolo". Yo tengo la percepción de que feminismos hay casi tantos como personas porque cada uno lo valora con un matiz diferente, y... bueno, eso está bien. El problema viene cuando se mezclan actitudes, opiniones, reivindicaciones de otros colectivos y se engloban en el nuestro, desvirtuándolo. En esencia, el feminismo tiene, todavía, hoy, mala prensa. O al menos regular. Tengo esa sensación, percibo que la ideología feminista está dispersa y poco "normalizada". Y eso juega en su contra porque la "unión hace la fuerza", evidentemente.

        Pero esto es más una impresión que una convicción. Me gustaría saber si pensáis igual.

        Gracias como siempre. Besos.

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    3. Hola, Ana. Tienes razón en lo que dices en cuanto al rechazo que genera la "etiqueta" feminista. A mi manera de ver la resistencia no tiene nada que ver con la estrategia o el marketing. No he oído nunca hablar de este problema en ninguna otra corriente de pensamiento o reivindicación. Más bien lo considero como miedo. Miedo a conocerse, miedo a cambiar, miedo a que tu mundo se transforme y no sepas qué hacer, miedo a perder el poder, miedo a autorresponsabilizarte de tus actos...

      Porque el feminismo es revolucionario, es aquello que nos libera...y ésto, a veces, duele.

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