jueves, 1 de noviembre de 2012

Protohistoria del feminismo: el entorno social de Christine de Pizan



En los siglos XIV y XV en los que vivió Cristina de Pizán, no era precisamente frecuente que una mujer mostrara tanto conocimiento como ella ni que lo supiera desarrollar públicamente con escritos (y se atreviera a hacerlo).

La escritora Ángeles Caso, en su libro "Las olvidadas", describe cuál era la situación de trabajo de las mujeres:

  • Sólo las mujeres de elevada posición (que eran una minoría) tenían la suerte de ser receptoras de educación. Una educación, eso sí, que versaba sobre:
  1. Aprender a leer (no escribir, considerado como peligroso para las mujeres).
  2. Religión.
  3. Los cuidados de la casa, en especial la costura. Para supervisar a quienes desarrollaban estas tereas, que era el personal de servicio, incluídas esclavas y esclavos (sobre todo ellas, que, además, servían como "mercancía" sexual; en España no fue abolida la esclavitud hasta finales del sigloXIX, y costó conseguirlo). Si el marido se lo permitía, también podían adminstrar la casa, pudiendo hacerse cargo hasta de las llaves de la despensa (una gran suerte para ellas).
  • Todas las mujeres, damas y plebeyas, tenían como ocupación propia lo relativo al tejido (hilar, tejer, bordar, coser).
  • Las campesinas desarrollaban los mismos trabajos que ellos, además de otros (la educación no existía en este nivel social para ninguna persona, en ésto tenían la misma condición):
"Tengo que aprender a hilar, rastrillar, cardar, tejer, limpiar los conejos, elaborar bebidas, hornear, hacer malta, cosechar, amontonar gavillas, quitar las malas hierbas, ordeñar, alimentar a los cerdos y limpiar las pocilgas. En la casa tengo que hacer las camas, barrer, fregar y, en la cocina, limpiar los cacharros, lavar los platos, recoger la leña y encender el fuego, hervir la leche, limpiar el fogón y engrasar los moldes, hacer el queso y ocuparme de que todo esté en orden" (escrito por una joven criada del siglo XIV de la Inglaterra rural)

  • En el entorno urbano, muchas mujeres trabajaban en los gremios: zapateras, herreras, maestras, encuadernadoras, ilustradoras e impresoras de libros, trabajadoras del cuero y pieles, pintoras, carreteras, prestamistas, hosteleras y todo tipo de comercianes. Podían trabajar en casi todos estos gremios en esa época, cosa que fue cambiando a medida que iba iniciándose la industrialización, a partir de lo cual las mujeres fueros desapareciendo de los trabajos especializados.

Además, para hacernos una idea de lo difícil que lo tenían las mujeres  para despuntar en un desarrollo libre, personal y profesionalmente, y continuando con las informaciones del mismo libro (cuya lectura recomiendo), muestro las ideas de algunos autores de la época, los cuales, a pesar de las simplezas que decían sobre las mujeres y el desconocimiento que mostraban sobre ellas, como en otras épocas, no por eso fueron eliminados de la cultura:

  • En un tratado francés, "Le Ménagier de Paris" escrito por un varón de edad avanzada y dedicado a su joven esposa de 15 años con la intención de aleccionarla perversamente (= someterla), muestra un modelo de mujer obediente a su marido hasta la sumisión. Se considera el mayor tratado de vida doméstica de la Edad Media. Según él, las mujeres pueden leer, pero sólo las cosas "escritas de puño y letra por su marido [...] y éstas han de leerlas ellas solas, y para las otras pidan compañía  y mándenlas leer a otros delante de ellas; y digan a menudo que no saben muy bien leer otra letra y escritura sino la de su marido. Y ello les sirva de buena doctrina y de muy grande bien [...]".
  •  Jacopo de Varazze, arzobispo de Génova y reputado moralista del sigloXIII, decía que la mujer debía estar convencida de que "no hay nadie más sabio, más fuerte, más guapo que su esposo" (lo de sabio salta a la vista).

  • En las Constituciones de Catalunya, del siglo XIV, se autorizaba a los nobles a emparedar a sus mujeres adúlteras en una celda "de doce palmos de largo, seis de ancho y dos cañas de altura", durmiendo en un saco, evacuando en un orificio excabado en el suelo y alimentándose sólo de pan y agua, entregados a través de un ventanuco. Otros códigos permitían el asesinato de los amantes por parte del marido o bien la pena de muerte, por considerar un delito por parte de la mujer por traición.
Se daba un doble rasero en cuestión de fidelidad: obligatoria para las mujeres y sólo recomendable para los varones. Doble rasero que se mantiene en el tiempo.


Esculturas de la Iglesia de Estrasburgo creadas por una mujer: Sabina von Steinbach (s. XIII)

La autora e investigadora de la Edad Media Adeline Rucquoi, en "Historia de un tópico: la mujer en la Edad Media" muestra una visión de esta época história como más igualitaria de lo que se suele contar. Ella explica que las mujeres vivían en algunas ocasiones con cierta igualdad con los varones, en cuanto al poder de conversar y opinar dentro de la familia y de ejercer oficios de manera similar a los varones (aunque con un sueldo inferior). Sin embargo, comenta que es a partir del siglo XIV, en los inicios del Renacimiento cuando los varones se hacen con todo el poder y relegan a las mujeres al mundo interior (doméstico, monasterios o cárceles) y cuando surge la represión sexual; en definitiva, será el triunfo del ideal masculino y de la moral religiosa. 

En ello influyen:
  • Santo Tomás de Aquino (siglo XIII), que pese a su misoginia ha llegado a ser nada menos que santo y doctor de la Iglesia. Fue el teólogo más influyente del medievo, para nuestra desgracia ("La mujer no responde a la primera intención de la naturaleza, que apunta a la perfección, sino a la intención secundaria de la naturaleza, como putrefacción, malformación y debilidad de la edad"). Para él, las mujeres sólo servimos para la reproducción.
  • El amor cortés, en el que hay dos partes: el que ama (parte activa) y la amada (pasiva, objeto de amor, hecha al ideal del que ama).
  • El aburguesamiento: la mujer como madre y ama de casa (influencia de "La novela de la Rosa", siglo XIII).
Ante lo que estaba llegando, "hacia 1400 se dejó oir la primera voz femenina de protesta, la de la poetisa Cristina de Pizán. Sin embargo, no pudo detener la marejada que se extendía por Europa y excluía poco a poco a las mujeres, tanto al acceso a la cultura como de la actividad social o cívica" (Adelina Rucquoi).

No obstante, a nivel jurídico, el derecho medieval (heredero del romano y del germánico) mantiene a las mujeres en una incapacidad jurídica total, en una minoría de edad, sometida a la potestad de los varones para disponer de su fortuna, administrar sus bienes o presentarse ante un tribunal. Incapacidad que todavía se da en determinados países y que en nuestro entorno existió hasta ayer (en Europa todavía existía en el siglo XIX, con el código napoleónico, y en España, hasta 1975).

De todas formas, pese a algunos aspectos igualitarios que narra esta filósofa, historiadora y especialista en la Edad Media en España, también comenta cómo en la Alta Edad Media el marido podía matar a su esposa adúltera luego de  perseguirla a latigazos, desnuda, por el pueblo (la multa por matar a una mujer era seis veces inferior que a un varón adulto). La sierva o esclava sólo podía casarse con el consentimiento de su señor, al que debía entregarle la mitad de su descendencia, y la otra mitad era para el esposo. Las mujeres debían aceptar el marido que se les imponía y eran siempre susceptibles de ser violadas, raptadas, repudiadas o recluídas en un convento, incluso asesinadas.

Las posibles formas de vida para ellas eran:
  1. Matrimonio: legal o ilegal (concubinato, muy frecuente), con varones 10 ó 15 años mayores.
  2. En conventos.
  3. Prostitución (ya existía con anterioridad al medievo).
Así pues, y como resumen, la condición de las mujeres en la Edad Media, era el resultado de:
  • El derecho medieval.
  • La ideología dominante.
  • La Iglesia Romana, basada en la Biblia más la doctrina de,
  • San Agustín ("Las mujeres no deben ser iluminadas ni educadas en forma alguna. De hecho, deberían ser segregadas, ya que son causa de insidiosas e involuntarias erecciones en los santos varones") y Santo Tomás de Aquino.
  • Las ideas de Aristóteles ("[...]el hombre dirige y la mujere es dirigida", que fueron de lectura obligatoria en la Universidad de París en el siglo XIII según las cuales las mujeres eran inferiores a los varones.
Todo ello supuso una elevadísima campaña discriminatoria para las mujeres, que las mostraban como seres débiles, tentadores (para los hombres) y creadas a partir de los varones y para ellos (su posesión).

Con todo este pasado no es de extrañar que estemos como estamos todavía.

Pero de vez en cuando surgen voces igualitarias, la mayoría de mujeres, aunque también de algún hombre, como fue uno que a finales del siglo XI proclamó la igualdad entre mujeres y hombres: el religioso y francés Robert d´Arbrisse (dedicó una casa a María Magdalena, y se dice que convirtió a prostitutas).

 "A un nivel social un poco más alto se encuentra ya una mayor diferenciación, ya que los que más estudios prosiguen son los clérigos; y la clericatura se mantuvo celosamente reservada a los varones, a pesar de la rebeldía femenina contra ese monopolio expresada por la abadesa de las Huelgas de Burgos y por la de Palencia en el siglo XIII. Esa "contestación" costó a las abadesas la confiscación de sus rentas y la excomunión. Sin embargo, desde el siglo VI, se exigía que las monjas supieran leer y escribir. Y se puede así observar que desde los primeros siglos de la Alta Edad Media y hasta más o menos el siglo XIII, los conventos dieron una educación y una cultura no sólo a las que iban a ser momjas, sino también a aquellas desdinadas "al siglo". (Adeline Rucquoi)

"Basta con recorrer los manuscritos de diferentes bibliotecas, escritos y redactados por canonistas de diferentes fundaciones del siglo XI. Estas mujeres conocían a Ovidio, Oracio y Virgilio. Con facilidad componían versos latinos para un amigo docto." (Enrique Finke, "la Mujer en la Edad Media")

"Siendo cierto que los libros no son leídos más que por las mujeres, deben por lo tanto corresponderles en herencia." (1270, "Sachsenspiegel", recopilación de costumbres germánicas)

El interés que manifestaban las mujeres era tal que alguna optó por vestirse de hombre (en Polonia, siglo XIV, se la expulsó) para poder acceder a las universidades que comenzaron a crearse a partir del siglo XIII. En algunos países se les permitió formarse al mismo nivel que a los hombres: en Italia, en medicina y cirugía (siglo X), permitiéndoles ejercer, así como en Montpellier. Hubo mujeres practicando la medicina, cirugía y oftalmología en las importantes ciudades europeas, hasta desaparecer en el siglo XVI.

Por tanto, es curioso cómo, cada salto evolutivo en nuestra historia, los varones lo han creado para su propio disfrute (Renacimiento y Revolución Francesa), dejando a las mujeres de lado, recluídas. Trataron de crear un mundo mejor sólo para ellos, ya que además tenían sirvientas para que les mejoraran aún más su existencia.

Las conquistas de las mujeres nos las hemos peleado, unas en la esfera pública, y otras en la privada. Siempre con grandes dificultades y superando burlas, desprecios y desvalorizaciones.

Por eso es tan importante la figura de Cristina de Pizán (como otras muchísimas figuras), que tuvo la fuerza, convicción, voluntad y valentía para luchar por sí misma, por su familia y por las mujeres.


"Me descubrí un corazón fuerte y osado, 
lo cual me asombró, más sentí
que me había convertido en un verdadero hombre."

Cristina de Pizán

 Esta entrada es continuación de: Christine de Pizan

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