jueves, 17 de enero de 2013

Abrazos frente a violencia



Que el patriarcado genera violencia es de todas y todos conocido.La competitividad, en lugar de la cooperatividad. La rivalidad y la frialdad en lugar del amor. La lógica racional en vez de los sentimientos, la intuición y la creatividad. Lo duro y fuerte  frente a lo suave y delicado. La ciencia sobre el arte... ¿seguimos?

¡Ah! y lo que me ocupa hoy: la solución de conflictos con violencia en lugar de las palabras. Como ya sabemos, la violencia NUNCA resuelve nada.

La violencia genera violencia. 

Esta mañana, en un aula muy cercana a la mía, ha ocurrido algo que pensé no estaría en mi trayectoria profesional (estas cosas siempre nos parece que les ocurren a otras personas, como los accidentes de tráfico, por poner un ejemplo): un padre ha accedido al aula donde se encontraba un profesor que había reprendido a una alumna (su hija), y de la manera más inteligente se ha lanzado a agredirle, abriéndole una ceja y, como le pareció poco, le ha amenazado de algo más serio. La noticia ya circula por internet.

El nerviosismo se ha extendido por el centro, y así como en otras aulas el alumnado se ha manifestado contrario a este hecho y visiblemente afectado, en la mía, un grupo de alumnos (el masculino está bien utilizado en este caso) han aplaudido al padre en cuestión y han comentado que "algo habrá hecho, seguro que ha tocado a la alumna".

¿Qué tipo de sociedad estamos haciendo? El análisis desde el género casi siempre da bastantes pistas: que hay que valorar la coeducación, que tenemos que hacer un análisis de lo que hacemos en clase... Ya sabemos que la educación reglada, por si sola, no puede hacer milagros, que necesitamos de muchos apoyos externos, pero si todo el profesorado de un centro se une para formarse en coeducación y llevarla a la práctica, la luz, en el fondo, seguro que comienza a salir.




LLEVEMOS ABRAZOS AL AULA.

MIRÉMONOS A LOS OJOS Y AYUDEMOS A QUE LO HAGAN NUESTRAS JÓVENES Y NUESTROS JÓVENES. 

DESARROLLEMOS LA INTELIGENCIA EMOCIONAL.

HAGAMOS PERSONAS AUTÓNOMAS EN SU VIDA PERSONAL (ESPECIALMENTE A LOS CHICOS).

EDUQUEMOS EN ASERTIVIDAD A LAS CHICAS (EMPODERÉMOSLAS).


HAGAMOS DE NUESTRO CENTRO UN ESPACIO DE AMOR.



5 comentarios:

  1. ¿Pero esto que es?, seguro que nos sorprendemos de los casos de violaciones en la India, ¿o no?, y aquí al lado tenemos nuestra dosis de violencia; aunque no sea machista, sigue siendo violencia.
    ¿Hacia donde vamos?

    ResponderEliminar
  2. A mí me da pena que el padre suponga que la mejor forma de proteger a su hija de una supuesta ofensa sea pegando al maestro. Ante tal comportamiento, dudo que un hombre violento pueda tener relaciones afectivas con su hija y el resto de su familia basadas en el diálogo y la mutua comprensión. ¡Pobre chica que tiene que soportar tal padre! La sobreprotección paternalista y violenta (como la de un mafioso) es también una manifestación de la desigualdad, puesto que implica superioridad de una persona sobre otra y un cierto sentido de propiedad sobre ella. Por otra parte, la persona que reclama esa "protección" asume también que es inferior al protector y que le pertenece. El comportamiento alternativo sería diálogo a todos los niveles y, en caso de desacuerdo y de que alguna parte se sienta ofendida, denunciar y que que mediadores o jueces decidan.
    Antonio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy de acuerdo contigo, Anonimo. Esa sobreprotección paternalista sobre todo, sobre las hijas, siempre me ha chirriado. Ese sentimiento de pérdida cuando la hija se compromete, ese canto a las hijas de algunos artistas (cantantes, cineastas...) esconde esa desigualdad, esa posesión sobre las hijas que nunca implican nada que tenga que ver ni con la paternidad sana ni con la coeducación...

      Eliminar
  3. Es verdad. COMUNICACIÓN, COMUNICACIÓN, COMUNICACIÓN...

    ResponderEliminar
  4. Ya se sabe: La violencia es el arma de aquel que sabe que no lleva la razón.

    ResponderEliminar

Tu comentario será revisado antes de publicarse. Se agradece la identificación de la persona que lo remite.