lunes, 25 de marzo de 2013

Compositoras del Romanticismo (S. XIX)





Ambiente social:

El S. XIX tuvo importancia para las mujeres compositoras. En las clases altas era frecuente darles cierta cultura con vistas a hacerlas casaderas, impartiéndoles nociones de canto e interpretación pianística. Las que lo tenían más fácil eran quienes pertenecían a familias de músicos, los cuales les dieron una buena educación musical, aunque a menudo sólo hasta una edad adecuada para el matrimonio, dificultándoles, a partir de aquí, continuar con esta labor, sin tener en cuenta sus preferencias y vocación. Por eso, a menudo encauzaban sus carreras dentro de otras facetas, como la interpretación o la enseñanza. En otras ocasiones, si pertenecían a clases altas, difundían sus composiciones en lugares privados, o se convertían en mecenas.


El surgimiento de la burguesía amplía las salas para los conciertos, con la asistencia de un mayor número de personas que las que componían las cortes anteriormente. Además  aparece el piano, a partir del clavicordio, que se convierte en el instrumento “femenino”, no faltando en ninguna casa culta que se preciara como parte del “ajuar” de las mujeres casaderas. El piano y el arpa. Y cuando se lo permiten, igual que hacen los varones, componen e interpretan en público.

Los lugares en los que las mujeres se “lucían” eran en los salones (música de salón), lugares de socialización de la aristocracia o burguesía. La música de salón impulsó la música de cámara.

“Francamente, no deseamos abrir las puertas de nuestros teatros y de nuestras óperas a mujeres autoras”.  (Crítica de 1895 de una obra de Augusta Holmes “La Montagne Noire”)

Las pianistas de este siglo se encontraban con mayores trabas que los varones para hacer giras por Europa, ya que, además de necesitar buenos contactos y habilidad para ocuparse del alquiler del piano y la sala, de la impresión de las entradas, de la publicidad, entre otros asuntos, tenían que llevar (y pagar) una dama de compañía para mantener su reputación (a menudo eran vistas como prostitutas) y a algunas criadas para que hicieran en el hogar su trabajo). Clara Schuman mantenía a dos o tres criadas y una dama durante sus viajes.

En España: una gran parte de las partituras de las compositoras del siglo XIX se han perdido. La sociedad decimonónica española (al igual que gran parte de Europa) fue muy represora para las mujeres, que carecían de autonomía y poder, estando relegadas al espacio doméstico y a la belleza, sensualidad, docilidad. Éste era el ideal femenino, siempre al servicio del hombre. Y para conseguir esto, se educaba convenientemente a cada sexo para ejercer diferentes papeles.

“La mujer se ahoga, presa en las estrechas mallas de una red de moral, menuda. Debercitos: gustar, lucir en el salón. Instruccioncitos: música, algo de baile, migajas de historia, nociones superficiales y truncadas. Devocioncita: prácticas rutinarias, genuflexiones, rezos maquinales, todo enano, raquítico, como los albaricoques chinos. Falta el soplo de lo ideal, la línea grandiosa, la majestad, la dignidad, el brío”
(Emilia Pardo Bazán)

-    1ª mitad del siglo XIX: las mujeres que iban al Conservatorio recibían una educación no profesional, un ligero barniz para que brillaran en los salones.

-    2ª mitad del siglo XIX: gracias a la militancia del movimiento feminista en varios países, las mujeres consiguen acceder a los diferentes niveles educativos, especialmente en estudios superiores de música, por considerarse femenino (excepto en la composición). De hecho, en 1894-95 se matriculan en piano y canto 1790 alumnas y 651 alumnos.

Los factores que dificultaban la composición musical fueron: la inferior instrucción técnica y el estatus social, que sólo era para la aristocracia o la alta burguesía; las críticas que sufrían (cuando la composición era de gran talento, era frecuente que se las etiquetar de “varoniles”); el matrimonio y la maternidad, que interrumpían carreras profesionales en los siglos XIX y XX (y XXI).  Creaban pequeñas piezas para lugares privados y cerrados, por lo que no se conocen muchos de los trabajos. No se les permitía participar en las grandes orquestas.

Características de la música:

•    Potente crecimiento de las orquestas (Hasta más de 100 integrantes).
•    Creación en base: religiosa, encargo de mecenas o a preferencias personales, pudendo cobrar ya por su trabajo.
•    Música programática (en base a un relato popular o mitológico) o personal (expresando pulsiones y emociones personales).

Algunas compositoras:

•    Fanni Mendelsohn (1805-1847)
•    Clara Wieck Schumann (1819-1896)
•    Elfrida Andrée (1841-1929)
•    Amy Beach (1867-1944)

Elfrida Andrée (Suecia, 1841 – 1929): compositora, organista y directora de orquesta, además de feminista. Fue organista de la catedral de Gotemburgo y formó parte de la Real Academia Sueca de Música. Compuso sinfonías, una ópera, obras para orquesta, y otras muchas piezas, además de dirigir una orquesta sinfónica. Su padre era un político progresista, y una de sus hermanas cantante de ópera.


No pudo entrar en clase de órgano en la Academis Real de Música de Estocolmo por ser mujer, así que se preparó por su cuenta el examen, consiguiendo el diploma de organista de la Academia en 1857. A partir de aquí, y con la ayuda de su padre, firme defensor de la emancipación femenina, luchó para que las mujeres pudieran entrar en puestos de organistas, lo que consiguió a partir de 1861. También luchó por el derecho de las mujeres a convertirse en operadoras de telégrafo, consiguiendo ella misma ser telegrafista.


Fuentes consultadas:
  •  “El futuro de la Música. Mujeres en la Música”. Patricia Adkins Chiti, 2006.
  •  “La triste historia de los castratis”. Carlos Suasnavas.
  •  “Compositoras españolas: La creación musical femenina desde la Edad Media hasta la actualidad”.
  •  “Música y músicas”. Gemma Salas Villar. EDITA Consejería de Educación y Ciencia. Centro de Profesorado y Recursos de Gijón, 2009
  •  “Feminismo y música”. Pilar Ramos López. Editorial Narcea, 2003.
  •  “Creadoras de música”. VVAA. Instituto de la Mujer (Ministerio de Igualdad), 2009

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